PHISHING. Mulas y muleros.


 

En el presente post comentamos un caso encomendado a nuestro despacho relativo a estafas informáticas por medio de la técnica del phishing.

Nuestro cliente es una mujer que, tras ver frustrado su proyecto empresarial de crear una empresa de transporte internacional en 2.008, se embarca en la tarea de buscar empleo por cualquier medio, incluido internet. Esta señora recibió un email de una empresa de transportes internacional ofreciendo un puesto de trabajo en el que tiene que recibir y despachar  paquetería, así como transferir el dinero de las compras de los clientes.

– ¿QUE ES EL PHISHING?

Aunque este término ya es muy conocido a fecha de artículo, en 2.008 no era tan frecuente. El phishing es una técnica de apropiación de datos con distintos objetivos, siendo el más frecuente la sustracción de dinero de las cuentas bancarias de la víctima a través de los servicios de banca por internet. Los estafadores, usando diferentes técnicas, se apoderan de las claves, y nombres de usuario de su víctima, acceden a su cuenta por internet y ordenan transferencias de su dinero a otra cuenta distinta. Puesto que nos queremos centrar en los aspectos jurídicos, no entramos en los detalles técnicos pues hay suficiente literatura sobre ello en internet, ej. Inteco.

ENGAÑO AL INTERMEDIARIO.-

 En esta entrada del blog quiero tratar la figura del intermediario, también llamado mula o mulero en el argot policial. En concreto, el intermediario en los casos de phishing suele ser una persona ajena a las intenciones de los estafadores. Para que el intermediario sea útil es necesario que resida en el mismo país que la víctima y la manera de conseguir la colaboración de este intermediario es mediante “técnicas de ingeniería social”; es decir, engañando al intermediario haciendo que crea que realiza una actividad licita. Por ejemplo, una forma de captar a los intermediarios es mediante ofertas de trabajo desde casa, proponiendo la realización de tareas administrativas y con una elevada retribución. En los tiempos que corren en España es fácil que personas en apuros económicos “piquen” porque total “por probar no se pierde nada”.

MISIÓN DEL INTERMEDIARIO.-

La finalidad principal es la de agilizar la sustracción del dinero de la víctima y ocultar la identidad de los estafadores. Al tener una cuenta abierta en la misma entidad que la víctima el traspaso del dinero es instantáneo, no como con una transferencia entre distintas entidades que pueden tardar más de 12 horas y además se pueden cancelar. Una vez el dinero está en la cuenta del intermediario, este, creyendo que está realizando una actividad lícita lo transfiere vía moneygram u otro servicio de envío de dinero, a otra persona en el extranjero, generalmente países del Este. Con esta última actuación ocultan la identidad de los estafadores. El intermediario retiene un porcentaje de la cantidad transferida creyendo que son sus honorarios por la gestión.

 

– QUE DICEN LOS TRIBUNALES ESPAÑOLES.-

En este tipo de delitos, por lo general, el intermediario no suele ser consciente de que está participando en una estafa, sin embargo, siempre es al que primero detiene la policía tras la denuncia pues todos sus datos los tiene la entidad bancaria en la que se ha producido el delito.  El problema se plantea cuando ha que determinar si el intermediario es un colaborador, o no, de los delincuentes pues el Código Penal español dispone en su artículo 5 que no hay delito sin Dolo o imprudencia. Para que se hagan una idea, el dolo es la intencionalidad en el delito, es decir, que se quiera cometer la estafa deliberadamente. Sobre el Dolo y la Imprudencia existen multitud de teorías y precisiones que dotan de especial complejidad su análisis.

En los casos de phishing la mayoría de las sentencias dictadas por Tribunales españoles inciden en el concepto de IGNORANCIA DELIBERADA, que viene a significar que  el hecho de no querer saber que se está participando en una actividad delictiva es suficiente para condenar al intermediario como coautor o cooperador del delito. Consideran los tribunales que ante ofertas de trabajo recibidas por internet en las que se paga mucho a cambio de trabajar muy poco debería levantar las sospechas del intermediario y por tanto abstenerse de colaborar con los estafadores.

Esta doctrina es criticada por algunos magistrados porque generaliza la conducta de los intermediarios y no se atiene al caso concreto ni a la situación particular del intermediario. No tiene en cuenta la formación del intermediario, ni su experiencia en la vida, ni su capacidad para valorar si una esa oferta de trabajo puede ser creíble o no.

A nuestro juicio el intermediario captado con una oferta de trabajo falsa, u otro método creíble por el que no se le revele la verdadera intención de los estafadores, es también víctima de la estafa y por tanto no debe ser condenado por su actuación.

Los tribunales han sido excesivamente duros en varias ocasiones, incluso hay una sentencia condenatoria en el que el Intermediario recibió el dinero en su cuenta y al sospechar de que podría estar participando en una estafa decidió devolver el dinero a su legítimo titular. Pese a ello fue condenado igualmente.

 

– NUESTRO CASO.-

Recientemente hemos tenido la oportunidad de defender a un Intermediario en un caso de phishing. Nuestra estrategia fue la de probar que el intermediario también fue engañado por los estafadores y obtuvimos una de las pocas sentencia absolutoria que existen en estos delitos de phishing.


Acerca de Eduardo Goig

Eduardo Goig, abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia. Colegiado 9680. 20 años asesorando a PYMES en asuntos mercantiles, civiles y penales.