LIBERACIÓN DE AVAL BANCARIO


Hace un mes aproximadamente, una cliente acudió a mi despacho para que negociáramos el pago de una deuda de 150.000 € contraída como consecuencia de unos avales que había firmado con una entidad bancaria. En concreto esta persona era la esposa del administrador de una empresa dedicada a la fabricación cerámica y, entre otros créditos, tenía una póliza de crédito de 250.000 € de los que había dispuestos 150.000 €.

Esta empresa fue declarada en concurso de acreedores en Diciembre de 2.012, y entre las deudas impagadas se encontraba la que había sido avalada por nuestra cliente por el importe antes indicado. La deuda se encontraba ya vencida y la documentación había sido remitida al letrado del banco para iniciar la reclamación contra los avalistas.

La reclamación judicial de dicha deuda a nuestro cliente produciría su colapso patrimonial ya que es una profesional autónoma, y por tanto el acreedor podría embargar el 100% de sus retribuciones económicas. Este embargo produciría un efecto dominó sobre el resto de sus deudas las cuales estaban al corriente de pago.

Analizada la situación de la deuda avalada, así  la situación patrimonial de la cliente, propusimos tres posibles planes de acción. Estas propuestas se graduaron en función de su incidencia en el patrimonio de la cliente, y sin atender al coste de las mismas. Los planes de acción eran subsidiarios unos de otros, es decir, que si fallaba el primero, ejecutaríamos el segundo y después el tercero.

La primera de las propuestas nosotros mismos la calificamos como altamente improbable que fuera admitida por el banco; es mas, la directora de la oficina responsable la calificó de absurda. El letrado de la entidad no fue tan duro, pero pronosticó pocas probabilidades de éxito. La primera opción propuesta consistía en algo tan simple como que nuestra cliente se hiciera cargo de su parte proporcional de la deuda, y que el resto de avalistas hiciera lo mismo. Con esta propuesta el banco evitaría el bloqueo patrimonial de los avalistas y diversificaría el riesgo de impago.

A los pocos días de iniciar las conversaciones el Letrado de la entidad bancaria me concertó una reunión con el responsable de recuperaciones. Como el NO ya lo teníamos, nos planteamos como un reto conseguir el SI. Para este tipo de situaciones suelo utilizar la “hoja de negociación” que me facilitó Pablo Grau en el curso de negociación que organizó en el Colegio d Abogados de Valencia. Ya en la reunión con el Responsable de recurperaciones, le hice una exposición de las ventajas de nuestra propuesta y lo perjudicial que sería para el banco y nuestro cliente el rechazo de la misma. Sorprendentemente el banco aceptó la propuesta con determinadas condiciones que pudieron ser cumplidas en apenas una semana. Básicamente mi cliente fue liberada del aval asumiendo únicamente el pago de 18.000 €.


Acerca de Eduardo Goig

Eduardo Goig, abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia. Colegiado 9680. 20 años asesorando a PYMES en asuntos mercantiles, civiles y penales.